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Moratinos quiere acelerar la entrada de Turquía en la UE

13 marzo, 2010

La Vanguardia:

El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, resaltó hoy en Finlandia la voluntad de España de acelerar el proceso de negociaciones para el ingreso de Turquía en la Unión Europea (UE), pese a las reticencias de países como Francia y Alemania.

Moratinos, quien participa en una reunión informal de ministros europeos de Exteriores en Saariselkä (Laponia finlandesa), declaró que España pretende iniciar negociaciones con Turquía en torno a cuatro nuevos capítulos durante su presidencia de turno de la UE: energía, educación, seguridad alimentaria y competitividad.

“La presidencia española ha incluido en su agenda un claro compromiso con el ingreso de Turquía en la Unión Europea”, declaró Moratinos en un encuentro con la prensa local. Las negociaciones entre la UE y Turquía se iniciaron oficialmente en 2005, y desde entonces sólo se ha logrado avanzar en 14 de los 35 capítulos establecidos para la adhesión de nuevos países miembros.

No sólo es bastante poco lógico (¿por qué hay que acelerar la ampliación de la Unión si todavía hay problemas ocn los que están dentro?), es que además es del todo inoportuno. Hace escasos días, Arabia Saudí ha concedido a Erdogan el Precio Internacional Rey Faisal, “por haber prestado un servicio fuera de serie al Islam defendiendo las causas de la Nación Islámica, particularmente la causa palestina y el sufrimiento del pueblo palestino“. Con independencia de la consideración que tengamos del “pueblo palestino”, del que los saudíes sólo se acuerdan de higos a brevas, resulta interesante que la dictadura teocrática (que acaba de condenar a un gay por vestirse de policía en un vídeo y tratar de cambiar una multa impagada por favores sexuales a un año de cárcel, 925€ de multa y 1000 latigazos, acusándole de “homosexual”) haya concedido el premio más importante por “sus servicios a la Nación islámica” (nación es un concepto político, no religioso) a Erdogan, condenado por odio religioso cuando era alcalde de Estambul/Constantinopla por aquel verso que decía que las mezquitas eran sus cuarteles y los minaretes sus bayonetas, refiriéndose por supuesto al “conficto” contra el infiel. Un político bastante poco apasionado de la democracia, considera que ésta es como “un autobús”, de forma que cuando se llega al destino que se desea, uno se baja.

No parece ser tampoco un defensor de la laicidad de Turquía, uno de los caracteres que supo imprimir en el antaño Imperio Otomano el modernizador Atatürk, “padre” de la moderna Turquía. Así, se ha encargado de perseguir a cualquier militar que pudiera tomar la iniciativa para realizar un golpe de Estado (no sería el primero, ha habido varios durante el siglo XX, el último en 1986), posibilidad reconocida en la Constitución si se trata de impedir que se pierda la laicidad del Estado.

Pero, si todo lo anterior es peligroso, la existencia del llamado “Movimiento Fethullah Gullen” lo hace aún más siniestro. Denominado en honor al imán creador del movimiento, al que la revista Time incluso ha nombrado uno de los 100 hombres más influyentes del mundo, este movimiento islámico trata de “moldear Turquía a su imagen”, mediante la consideración de la religión sobre la política, el gobierno, los medios, la educación, los negocios y la vida pública y privada de los ciudadanos. Durante mucho tiempo, no podía criticarse al ejército debido a la misión fundamental encomendada por la Constitución como garante de la laicidad turca. Ahora los que están por encima del bien y del mal son los integrantes de este movimiento, que hoy ocupan puestos importantes del poder judicial, de la burocracia e, incluso, de la inteligencia turca.

Gracias a Erdogan por supuesto: el movimiento Fethullah Gullen le  ayudó a llegar al poder y ahora simplemente le está pagando el favor vengándose de quien echó del poder a Fethullah Gulen. ¿Cargos? Corrupción y actividades políticas anti-laicidad. Parece que sólo el Gobierno predica la laicidad, cuando se trata de la Iglesia Católica. En este caso, además, añadiremos otra cosa a su favor: Erdogan está en la Alianza de las Civilizaciones, aunque sólo sea por guardar las formas. De hecho, una de las cosas que dejó claro en un viaje a Alemania era que los turcos allí residentes no tenían que “asimilarse/integrarse”, porque eso era “un crimen contra la Humanidad”.

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5 comentarios leave one →
  1. 17 marzo, 2010 2:23 am

    Tiene prisa porqué sabe que dentro de poco los presidentes europeos lo conformarán los paridos de derechas y no lo permitirán, en Francia los mejores resultados fueron los obtenidos por Jean-Marie Le Pen, en Provenza-Alpes-Costa Azul, y por su hija Marine, en Nord-Pas de Calais.
    Los únicos culpables de que la extrema derecha salte de nuevo a la palestra política es de los partidos que gobiernan actualmente, los fundamentalistas utópicos de la Alianza de Civilizaciones, mientras que los ciudadanos observan con preocupación como nuestras ciudades dejan de ser europeas y cada dia se parecen más a cualquier ciudad musulmana.
    Saludis

  2. 17 marzo, 2010 12:59 pm

    Sí, Moratinos quiere acelerarlo precisamente por lo que apuntas, sin lugar a dudas.
    A mí Le Pen me parece un oportunista y un hipócrita. No creo que sea la mejor elección para luchar contra la “alianzación civilizacional”, porque si se caracteriza por algo, es por ser un destacado negacionista del Holocausto:

    Le Pen ha respondido volviendo a calificar como un “detalle” de la Segunda Guerra Mundial las cámaras de gas utilizadas por el régimen nazi.
    El polémico político francés, en una intervención en el pleno, se ha quejado de ser víctima de “acusaciones difamatorias” por parte del líder socialista, el alemán Martin Schulz. Éste había expresado previamente su preocupación “por el hecho de que un negacionista del Holocausto pueda presidir la sesión inaugural del Parlamento Europeo”

    No me parece que su subida sea una buena noticia. Indica una radicalización de la sociedad y las radicalizaciones, especialmente con individuos populistas y xenófobos como es el caso -da igual que sean de izquierdas o de derechas-, no traen nada bueno.

  3. 19 marzo, 2010 1:14 am

    De buena noticia no tiene nada, pero mucho me temo que como consecuencia de la mala gestión en el tema de la inmigración por parte de los actuales gobiernos y si no cambian de táctica, vamos a presenciar cambios muy radicales, nos movemos entre los extremos y con pocas opciones.
    ¿Donde están escondidos los partidos con sentido común?

    • 24 marzo, 2010 11:24 am

      Lo sé, no te estaba diciendo que pensara que considerabas eso como una buena noticia.
      Los partidos en una partitocracia no tienen “sentido común” sólo sentido “del sillón”. Han convencido a la gente de lo maravilloso que es este tipo de pensamiento en el que todos son buenos excepto los occidentales. Y no parece que el futuro sea muy halagüeño, no.

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  1. Bitacoras.com

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